V. OFICIOS DEL VIAJE
La realización de un viaje en esta época suponía la participación de una gran cantidad de trabajadores especializados para conseguir el correcto funcionamiento de todas las actividades necesarias para su buena marcha, como eran la construcción, la reparación y el mantenimiento del camino y de los coches con sus guarniciones (donde intervenían los maestros de coches, carreteros, cajistas, torneadores, tallistas, pintores o chapistas, decoradores o doradores, cristaleros, guarnicioneros o talabarteros, cerrajeros, charolistas, etc.); el cuidado de caballerías (de las que se ocupaban el mariscal o herrador y el veterinario o albéitar); la conducción, escolta y vigilancia de los coches (a cargo de cocheros, palafreneros, postillones o tronquistas y carreros) etc. Cada uno de estos departamentos tenía una organización gremial de profesionales y oficios dedicados a una tarea determinada en el viaje.
Igualmente la Caballeriza era una organización
muy complicada a las órdenes del Caballerizo Mayor, que se encargaba
del cuidado de las armas, organización de los viajes y cacerías
reales, y del que dependían: el primer caballerizo (ayudante del
anterior), los caballerizos de campo, capataces, ayudantes,
placeros, mozos o mancebos, barbero-sangrador (cuya
función era la de velar por la limpieza y salud de las personas que trabajaban
en la Caballeriza), y el administrador-celador (que llevaba la contabilidad
del gasto de todo el establecimiento).